domingo, 12 de agosto de 2012

como el abuelo Luis.


Fui boxeador como el abuelo Luis
aguantándome los golpes arriba del ring
aguantando y aguantando, tratando de ganar
aguantando y aguantando, resistiendo hasta el final
hasta que me tumbaron y empezó la cuenta regresiva
y los de mi esquina tiraron la toalla y pararon la pelea
“fue por tu bien” me decían. “te ibas a matar” me decían
y me sacaron de la pelea porque no pude evitar sangrar.

También fui adivino como el abuelo Luis
y en esto tuve más éxito que arriba del ring
leí la suerte en tus ojos y dejé el futuro en tus manos
y prometí que para siempre me tendrías a tu lado
y traté de cumplir siempre con mi promesa
pero tus ojos cambiaron y también tu forma de verme
y el destino torció su camino y yo tuve que acompañarle.

Fui el sastre de los mejores
confeccioné  trajes para los actores
fui el héroe de las mujeres
y la envidia de los varones
gran conocedor del éxito y frecuente explorador del fracaso
contuve el brillo de las estrellas en la palma de mis manos
y, a pesar de todo esto, no pude evitar desangrarme.

Fui pescador, fui marinero, fui doctor y fui enfermero
fui domador de leones, fui payaso y fui cirquero
fui soldado, fui general, fui el capitán de un barco que navegaba en el mar
fui todo lo que pude ser en esta vida y no me arrepiento de nada
y, a pesar de todo esto, no pude evitar sangrar
y la sangre nos lleva siempre a un mismo lugar
y allí espero encontrarte algún día.

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