jueves, 23 de agosto de 2012

dejar atrás.


Me alegra saber que todo marcha de mil maravillas
me alegra saber que todo dio un giro en el último momento
y que conseguiste el trabajo
y que seguís estudiando
y que saliste de la depresión
y que ahora te reís cuando te acordas de eso
y que tu familia está bien
y que la salud de tu madre ha mejorado.
y que todo ha cambiado para bien
me alegra
realmente
me alegra.


-¿Y, vos?- me preguntas
 -En la lucha- te digo
no se me ocurre decir otra cosa
pensar que vos fuiste “esa lucha”  hasta no hace mucho tiempo
y ahora me sonreís desde el asiento delantero del ómnibus
y bajas la mirada, y tus ojos dan un rodeo y soltás una risita
y yo no quiero preguntarte por qué ni de qué te reís
y me decís “esta es mi parada” y te pones de pie,
me das un beso y decís “que sigas bien” y te bajas
y yo me quedo sentado, con la cara como partida al medio
recordando que un día te abandoné en el campo de batalla
recordando que un día te abandoné para seguir adelante
seguir adelante
creo que estuve dando vueltas en circulo todo este tiempo
porque no creo estar diferente que hace seis meses atrás
de todos modos
me alegra saber que nadie te ha quitado esa sonrisa
y me alegra ver que todavía llevas un rodete coronando tu larga cabellera negra
y me alegra que aún sigas utilizando ese perfume que venía en un envase celeste
y me alegra ver que sigues usando grandes pañuelos de ceda rodeando tu cuello delgado.

Me alegra saber que uno de los dos pudo seguir adelante

El ómnibus tiene esa magia de siempre llevarnos a los lugares que queremos ir
sólo que a veces nos acerca personas que no quisiéramos cruzarnos
pero no porque esas personas sean malas personas
no, no, no
lo malo es que esas personas son un reflejo de lo que somos nosotros
y allí va
otro de mis fracasos
otra persona por la cual bajé los brazos
otra batalla perdida en una guerra que no puedo ganar
peleo para los dos bandos
y yo mismo me traiciono todo el tiempo

todo
el
tiempo.  

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