lunes, 13 de agosto de 2012

una buena.


Había oscurecido y yo bajaba pedaleando a toda maquina por la avenida Montevideo
en algunas partes de la ciudad se había cortado la electricidad y yo quería llegar a casa antes que mis padres
sabía mis padres se preocupaban si llegaban a casa y no encontraban a nadie
se preocupaban porque NUNCA encontraban a nadie y eso era porque siempre estábamos metiéndonos en problemas en alguna otra parte, en los peores escenarios de la ciudad, en compañía de los peores personajes, los más crueles, los más inestables.

Yo quería ser el consuelo de mis padres
quería ser algo que no podía ser
quería ser el héroe de mi héroe
quería estar siempre en casa cuando ellos volvieran de sus trabajos
así tuviera que comunicarles las peores noticias del mundo (y siempre había noticias de estas esperando para ellos cuando volvieran del trabajo) quería estar allí, necesitaba estar allí, sentía que era mi deber estar allí para ellos cuando volvieran del trabajo.

Con este pensamiento dando vueltas en mi cabeza, torcí a la izquierda en la calle Mendoza y me detuve en el número 5261
frené la bicicleta y me quedé de pie en la entrada, estático
todas las casas de la cuadra despedían luces y risas fantasmagóricas
imaginé a todas las familias de todas las casas de la cuadra sentadas a la mesa en el comedor, comiendo la cena, riendo en torno a la luz de las velas.

En mi casa no había ninguna vela, no había ninguna luz, ninguna risa, no había nadie
la puerta delantera estaba abierta y también todas las ventanas
era verano, recuerdo, soplaba una leve brisa y hacia una noche deliciosa
la luna bañaba las paredes con su pálida luz y las sombras cubrían el interior de la casa y el jardín.

Entré, crucé el patio, seguí hasta el fondo y subí a la terraza
me alegré de, por una vez, no encontrarme con ninguna mala noticia
sentí como si la vida me estuviera haciendo un regalo esa vuelta
sentí que las cosas podrían llegar a mejorar para nosotros algún día
y así, feliz, me quedé en la terraza viendo la casa bañada de luna
quieta, calmada, desnuda y silenciosa
como nunca antes la había visto
como nunca después volví a verla jamás.


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