martes, 4 de septiembre de 2012

pies fríos sobre el marmol descalzo.



Hoy ya es muy tarde para intentar cualquier cosa, lo que sea, ya es muy tarde
lo único que queda por hacer es replegarme y cruzar el pasillo que conduce a la cama
como muchas otras noches de mi vida haré una escala en el baño
y como muchas otras noches de mi vida me detendré frente al espejo
y pasaré algunos minutos largos fascinado con lo que veo
con esa cabeza que está clavada en mi cuello
esa cabeza que me trae tantos problemas
esa cabeza que nunca descansa
nunca descansa
y no me deja en paz.

Voy a cortar esa cabeza, voy a tomar un cuchillo tramontina o la sierra de mi padre y lo haré
voy a cortar esa cabeza y luego me iré a acostar y voy a dormir y voy a soñar y voy a olvidarme de esa cabeza
y mañana cuando despierte y salga de la cama
y cruce el pasillo
y me meta en el baño
y me mire en el espejo
una nueva cabeza descansara sobre mis hombros.

Será una nueva cabeza
con una nueva boca
llena de dientes y una lengua
que sabrá cuando callarse y que dirá lo que haga falta cuando haga falta siempre que haga falta y en este mundo hace falta decir muchas cosas, eso yo lo sé
con un par de ojos nuevos
que verán el mundo y a las personas de otra manera
que verán la belleza de las cosas simples
ojos que no sienten miedo y que no ven con odio
ojos ciegos a la violencia de este mundo
un par de ojos nuevos que no se dejarán engañar por el brillo de la fantasía
un par de ojos nuevos que verán más allá de las apariencias engañosas
una nueva cabeza
con orejas nuevas
que escucharán con claridad y nitidez
y que no dejarán pasar más mentiras ni estupidez
orejas nuevas para escuchar aquello que nunca tuve tiempo de escuchar
y que quiero escuchar ahora: nuevas palabras que vuelven de la niñez
palabras que necesito escuchar para recuperar la fe extraviada.

Una cabeza nueva
eso es todo lo que necesito.

Buenas noches.

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