sábado, 29 de septiembre de 2012

siempre es tarde.



Allí estaban
las ranas
trepadas a los árboles
entre los juncos y las matas de pasto
agazapadas a orillas de la zanja
sumergidas en los charcos
cazando moscas
saltando
cantado
buscando pareja para copular
copulando
montadas las unas a las otras
con su corpacho verde y esas manchas negras
viscosas
de sangre fría.

Allí estaban
los tanques de la petroquímica,
los eucaliptos,
el campo de tiro,
los reflectores
acariciando el campo de juego desierto,
los refugios de la 202,
la línea de pinos raquíticos sobre la rambla,
algunos álamos
y la llama de los quemadores despedía volutas de fuego en el firmamento que simulaban un sol caprichoso.

Allí estaba yo
pedaleando,
de regreso a casa,
la historia de mi vida
¿Dormirás?
desde acá no alcanzo a ver la luz de tu ventana
pienso en desviarme y averiguarlo
me arrepiento
sigo
el sólo pensar que puedas estar acompañada me hace sentir enfermo
¿Quién será el afortunado hijo de puta que está contigo?
¿A quién le obsequiaste la gloría de verte dormir?
tu cabeza sumergida en esa laguna de pelo negro
los ojos felinos,
tan pacíficos
tan fuera de este mundo
imagino tus manos reposando sobre las mantas
tan inocente, tan correcta, tan dueña de todo lo que siempre quise para mí.

Estás tan lejos y tan cerca al mismo tiempo
podría acariciar tu cabello con tan sólo estirar mi mano
y mientras subo y bajo y esquivo los baches de la avenida
me pregunto
¿podré recuperar lo que nunca tuvimos?

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