domingo, 14 de octubre de 2012

no queremos ser encontrados.



No fui contemplado
para ser parte de nada
ni de los inmigrantes
ni de los provincianos
que festejaban con alegría
el orgullo de esta ciudad.

No fui contemplado,
no estaba en la lista
y de a poquito me fui alejando
hasta que me perdí de vista
caminando entre las sombras
engranado y siempre en contra.

Yo no salí campeón,
yo no me puse contento
veía pasar el desfile
pero no me dejaba llevar
 aquí hay algo que está mal,
¿cómo nadie lo percibe?

No te das cuenta, mi amigo
perdíamos el tiempo
pateando las persianas
buscando una salida
nuestros ojos no veían
más allá de la avenida.

El sol saldrá mañana
y la gente seguirá marchando
y ese desfile no se detiene
y nosotros, ¿dónde quedamos?
las noches que pasamos juntos
preguntándonos ¿hasta cuándo?

Han pasado los años
nosotros seguimos igual:
afuera de los planes,
tachados de la lista,
maldiciendo la suerte
que nos ha tocado.

En algún rincón oscuro
y solitario de la fiesta
 no nos busques allí,
porque allí estaremos
retorciendo las raíces
de nuestro árbol genealógico.

miércoles, 10 de octubre de 2012

la vida es justa.


Algunas personas nunca cambian
y otras personas siempre están inventando nuevas y sorprendentes formas de fallar
y mientras algunas y otras se encontraban en una plaza para conocerse un poco más
yo me quedaba relegado de la vida
desplazado una vez más
atrasado y a destiempo
a un costado de la vía
pensando que el tren se me había escapado
y que la próxima vez que lo viera venir
no sabría si subirme
o arrojarme frente a él.

sábado, 6 de octubre de 2012

yendo y viniendo en el bondi de la vida.



La  "semana de la salud dental” pone montones de estudiantes de odontología a circular por las calles
las jovencitas de blanco deambulan por los diagonales, se apostan en las esquinas, sueñan con llegar a ser
llevan sus uniformes, carteles con formato de muelas, mesas desplegables y valijas llenas de vaya uno a saber qué
ellas son el futuro de la nación, la viva imagen del amor por la camiseta, esfuerzo y dedicación al servicio de la humanidad.

Yo estaba -cuándo no?- volviendo a casa en el colectivo, sentado en uno de los últimos asientos, frente a la puerta de atrás
cada tanto volvía mi cabeza y veía a la gente que subía, todos ellos con sus caras de cansancio y movimientos bamboleantes
el 202 letra B, cartel rojo, volaba sobre el asfalto de la avenida uno rumbo a la intersección con la calle sesenta
frente a la facultad de odontología, dos muchachitas subieron con sus maletas y se sentaron en uno de los asientos de doble fila.

Hubo algo en el rostro de una de las dos muchachitas que me llamó poderosamente la atención
fue cosa de una fracción milésima de segundo, demasiado pronto para descubrir o recordar de qué se trataba
pero fue, fue poderoso y rápido y aniquilador, fue un ataque blitzkrieg sobre todos y cada uno de mis sentidos
y yo me pasé el resto del viaje mirándole la nuca, la espalda, el cuello y la larga, larga cabellera coronada por un rodete.

Trataba de descifrar, de descubrir en cuál rincón de mi mente se había escondido hábilmente en algún momento
no tuve éxito en mi tarea y cuando pasábamos por la calle guayaquil en la intersección de la avenida Montevideo lo descubrí
fue uno de esos momentos supremos de revelación que rayan lo bíblico, lo divino, lo fantástico, el bondi me acercaba otro milagro
en las cejas de la muchacha encontré lo que buscaba, mi revelación, sus cejas se arqueaban hacia arriba en una expresión gentil y bondadosa.

Era una santa y yo la conocía a esa santa, la conocía muy bien aunque nunca pude recibir de cerca el tacto de sus manos santas
cuarto grado B de la escuela Juan Bautista Alberdi de Berisso, clase de dos mil uno,
yo estaba en séptimo año y a punto de empezar la secundaria
pero recordaba a esa chica, a esa cara y a sus cejas que emanaban bondad y cariño y algo de tristeza también
pero ahora lucía distinta, cambiada, en algunos aspectos, no en los esenciales, no, pero si en lo que se muestra aparente.

A crecido bastante, ahora tiene la estatura de una amazona contemporánea y sus caderas y su torso se han deshinchado de un modo notable
tal parece que todo ese algo ha ido a parar a su busto y se ha concentrado ahí formando una base sólida de carne firme
su rostro se muestra tan agraciado como en aquellos días donde la espiaba en los recreos y la veía solita y objetivada de burlas
apuesto a que nadie se ríe de ella ahora, nadie le llamaría gorda, nadie rechazaría un beso de esta apuesta muchachita.

Pasó frente a mí y claro que no me reconoció y que nunca tuvo idea de quién era yo ni de dónde la conocía
quise prenderme de su rodete y acompañarla hasta donde ella quisiera llevarme, quise saludarla y presentarme
“hola, tal vez ni me recuerdes, pero yo te conozco desde antes que fueras lo que eres hoy”
pero qué estupidez, ella siempre fue lo que es hoy, sólo que había algo tapando nuestros ojos que nos impedía verlo.

Ahora ya es tarde para improvisar presentaciones y recordar los viejos buenos días en los anchos pasillos de la escuela dos
ella se está despidiendo de su amiga y está bajando por la puerta de atrás, dejando una estela de perfume que dice que no, no y no
saliendo de mi vida con el mismo apuro que entró, dejando todo hecho un desastre para siempre
en aquel momento desee más que nada en el mundo tener un martillo en mis manos
para destruir el espejo cruel que se paraba frente a mi
ante mi.

martes, 2 de octubre de 2012

una certeza.



Así es
nos creíamos tan especiales
únicos
y, sin embargo,
aquí estamos...

Encerrados en las habitaciones del miedo
bien quietecitos y calladitos
de pronto, ya no tenemos tanto para decir
de pronto, todas las bocas están cerradas y las manos abiertas esperan
y la pregunta gira como un pez inquieto en nuestras cabezas.

¿Cómo pasó?
Pero, ¿cómo pudo ser posible?
otra vez, ¿otra vez?
los mismos errores, las mismas personas
volvimos a equivocarnos y
de pronto, ya no nos creemos tan especiales en nada.

El niño chiquito
que monta berrinches
dejo la casa hecha un desastre
y ahora duerme la siesta
y nosotros tenemos que reparar los daños.

Sería más fácil si supiéramos por dónde empezar o a quién recurrir
a veces creo que todo esto no ha sido más que un error
desde el comienzo.

Nadie quiere acostumbrarse al silencio de la no compañía
nadie quiere acostumbrarse al encierro de todas las cosas.

Sería más fácil si esta sensación me dejara
ella es muy fiel y me confunde
y ese niño.

Cuando escuchaba a mis padres discutiendo decía “yo no”,
“nosotros no”,
nosotros somos especiales
lo nuestro es algo único
y, sin embargo,
aquí estamos...

Y es una tontería hacerse a uno mismo tantas preguntas
darle tantas vueltas al asunto, ¿para qué?
si está tan claro
está tan claro
tan
claro.

Tan claro como la primera estrella del firmamento
tan claro como el último árbol de navidad del mundo
tan claro como la luz de tu casa cuando volvés y es de noche
tan claro.

“Palos y astillas” decían,
“palos y astillas” reí,
pero el fruto no calló lejos del árbol
creció y se desarrolló al cuidado de su sombra protectora
y ahora está echando raices.

Y, si me decís que no lo viste
mejor agarras un cuchillo
y te sacas los ojos
porque no ha habido nunca nada más evidente.

Nunca
nada
más
cierto.