jueves, 15 de noviembre de 2012

otra noche llorando en el armario.



Seguramente hay secretos mejores guardados que este que han dejado escapar esta noche,
reconozco que tampoco me preocupé por mantenerlo demasiado en secreto, no, ¿para qué?
no me avergüenzo de mi condición ni recojo lo que dicen en el barrio sobre gente como yo,
pasé largas horas, trémulo frente a la perspectiva, esperando el momento en que llegará hasta tus oídos.

Ese momento llegó y desencadenó nuestro desenlace, confirmando todas, hasta la última de tus sospechas,
no voy a pedirte perdón por lo que he hecho, esto es lo que elegí para mi y ya no quiero vivir una mentira;
con los labios pintados y los ojos morados me alejo esta noche de la casa que nunca pudo ser mi hogar,
ahora que todos saben quienes somos y cuál era nuestro secreto y se dan la panzada de su vida con mi historia.

Está en su cama, acostado, pero sé que él no puede dormir, pensando en la vergüenza, la vergüenza, la vergüenza
me dijo que hoy ha perdido un hijo para siempre, yo también tengo la sensación de una perdida profunda en mi interior
ya junté mis cosas y emprendo mi viaje, esperando nunca tener que volver a llamar a su puerta
no pude ser lo que querías, señor, no pude ser lo que yo quería tampoco, así está la cosa.

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