lunes, 3 de diciembre de 2012

los tiempos que corren se han vuelto inalcanzables.



Escuché atentamente a las generaciones más jóvenes
gritando a los cuatro vientos cuales eran sus necesidades
pero aquello que recibieron no era lo que buscaban
y en los días que continuaron, se rompieron sus corazones.

No escuché a mi generación, se quedaron todos callados
las muchachas sin habla, los muchachos avergonzados
ellas lloraban por nada y aunque ellos tenían motivos, el llanto se lo tragaron
y endurecieron sus corazones, en los días que continuaron.

Escuché a las generaciones anteriores, convidaronme su experiencia
me dijeron que entre nosotros sólo existían diferencias
que los tiempos habían cambiado y que ahora todo nada nos cuesta
y sus corazones se han apagado, están brillando por su ausencia.

y todos juntos vamos marchando hacia el ocaso de nuestras vidas
llevamos prisa por encontrarnos con esa pálida dama fría
y le damos la espalda a los más bellos atardeceres
y olvidamos en un descuido encender nuestros corazones.

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