jueves, 14 de marzo de 2013

dónde?

llevo años aguardando en mi trinchera la pregunta
la pregunta que alivianará el peso que cargo sobre mis hombros
la pregunta que disipará todas las dudas alguna vez existentes
la pregunta que me ha mantenido en vilo mientras la noche y el día se sucedían sin novedad en el frente
la tan ansiada, necesaria pregunta
la pregunta cuya respuesta ignoro
y es que no se trata de una incógnita ni de un misterio
se trata de un gesto que podría cambiarlo todo para siempre
y un todo para siempre es más de lo que jamás podríamos haber soñado en esta vida
porque todo se ha vuelto tan confuso por aquí
todo se ha vuelto tan confuso en el presente
y me asusta la sensación de saber extraviada la calma
en campos de batalla que no puedo recordar
y de saber
que la guerra aún no ha terminado
y de saber
que mañana será peor
que la bestia sigue encolerizada
que no ha saciado su hambre y sed de venganza
que nosotros estamos tan cansados
y nos sentimos tan derrotados
y no sé en que trinchera, alambrada o selva
dejé olvidada a mi calma
como si fuera nada
se puede luchar sin fuerzas
se puede luchar estando solo en este mundo y contra este mundo
se puede luchar sin armas, sin ejercito, sin voz
se puede luchar sin razón
se puede luchar hasta morir
y hasta los hay -hombres y mujeres, viejos y niños- quienes han muerto sin luchar
...
pero, ¡oh, mi general!,
bien sabemos
usted y yo
que un hombre que no ha sabido conservar la calma
y ha entrado en la desesperanza
de nada vale en esta guerra
en este mundo
contra éste.


No hay comentarios:

Publicar un comentario