domingo, 30 de junio de 2013

cobardía.

Estas paredes que me rodean son de lo más caprichosas
son tan altas, tan grandes, tan frías

esta noche han decidido no dejar pasar la cantidad de calma necesaria para que yo pueda dormir

echaron a mi sueño a patadas,
lo sacaron por la puerta de atrás,
lo llenaron de golpes
lo arrojaron al callejón
es posible que todavía esté ahí
inconciente

estas paredes que me resguardan, que me cuidan, que me protegen
también hay algo de malicia en ellas

esta noche le han dado la bienvenida a los fantasmas del ayer
y ahora ululan, dando vueltas en circulo sobre el cielo raso
con sus lamentos incesantes
con el remordimiento que traen atado a sus ropas
con sus cadenas que cuelgan

son un gris recordatorio de todas las malas decisiones juntas

gracias paredes, hermosas paredes

la posibilidad de irme para siempre de este lugar parece ahora más lejana que nunca
con todo lo que este lugar implica:

las caras conocidas
la numeración de las calles
las voces que me despertaron cada mañana
las puertas de las casas que enmarcaron mi persona
los charcos que se formaban en las calles de tierra cuando llovía, allá donde me vi reflejado tantas madrugadas que amé

si sólo me detengo a pensar un segundo
que no muy lejos de este lugar hay una ruta que conduce a otro lugar
con otras caras, otros nombres, otras voces, otras puertas, otras calles
otro todo
donde las luces de los semáforos no dejan de funcionar y se comen a la noche de un sólo bocado

no,

si lo pienso es para enloquecerse

además,

qué sería de estas hermosas paredes si yo me fuera
qué pasaría con los fantasmas

mejor ni pensarlo.

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