jueves, 1 de agosto de 2013

sopa.

esa persona

de nombre hoy impronunciable
de cabello indisciplinable
de piernas que no terminan
y besos que no se olvidan
de andar reptante y suplicante mirar
dueña de una voz palpitante que llenó algunas de las mejores noches de mi vida

que cae del cielo en la madrugada
que descansa en las plantas del jardín de la vecina y sobre las hojas de los árboles del barrio y en los techos de los autos que durmieron afuera, después
que no he encontrado forma de patear fuera de este hospital que es mi memoria
que se resiste al olvido
que provoca la muerte de mi confianza cada vez que su nombre sale de las bocas
que envenenó el pozo del que bebían mis sueños
que, muerto el niño que fui, golpeó las puertas del purgatorio y se alejó a toda prisa, dejándome a solas con el destino
que no sé bien dónde andará hoy, ni con quién, ni cómo
que no importaron las promesas que inscribimos sobre nuestra piel un día, ya lejano, ya perdido, ya olvidado

            
una mañana se alejó un día de mi lado
no dijo adiós
no dijo a dónde iba
no dio explicaciones ni razones ni palabras finales a las cuales aferrarse
sólo se marchó, sin más
dejando a su paso un tendal de fragmentos inconclusos, retazos de una historia recién iniciada
dejó, si, algunos signos, algunas pistas y señales
para que yo hiciera el inventario de lo que fuimos
para que yo solito descubriera:
que nunca fuimos lo que yo quise que fuéramos
que nunca fuimos lo que ella dijo que éramos
que nunca estuvimos ni remotamente cerca de serlo
que todos tenían razón cuando decían lo que decían
            
            
y ahora
que sigue ensuciando vidas con su peculiar forma de andar
que no se ha molestado en aprender las lecciones
que ha reconocido su error, ha llorado y ha pedido ser perdonada
y todo ha sido un engaño que no cesa de renovar contrato con la inocencia
...
yo debería dejar de ocuparme de esa persona
aún cuando cierto es que
quise salvarla
quise creerle
quise ayudarla
y
por encima de todas las cosas:
quise

y hoy sé que no fue suficiente el cariño, no fue suficiente para acortar esa distancia entre lo que era y lo que dijo ser
amantes futuros y amistades de suelo frágil pronto comprobarán quién es en verdad

se ha olvidado ya del amor que nos entregamos un día
y eso no es lo que importa
aún quiero lo mejor para esa persona
hete aquí la brutalidad de mi error
humano, después de todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario