jueves, 31 de octubre de 2013

corteza.

le puse gravedad a sus facciones

las hice duras, varoniles, confiables

le dibujé una gran sonrisa que dejara a todos reconfortados

y le bajé las persianas a su mirada para que nadie pudiera abismarse en él

trabajé y trabajé y trabajé sobre el personaje, estudiando sus movimientos, copiando las mejores líneas de dialogo, perfeccionándolo día a día, sometiéndolo a prueba y error

fui puliendo cada detalle

cincelé y cincelé y cincelé en largas noches de búsqueda introspectiva donde lo falaz se insinuaba siempre como la mejor salida

y puedo asegurar que en todas esas noches que pase sentado sobre la cama, rascándome la cara y las manos, espantando mosquitos, resoplando el tedio y el desgano,

esperando el termino de otro día sin novedad

sin un indicio de amor que habría de rescatarme insinuándose en el horizonte

mientras papá y mamá se peleaban, mientras los hermanos no estaban

y puedo asegurar que en todas esas noches

nadie se molestaba

nadie sabía quién era

no existía en toda la ciudad una sola mano que se extendiera hacia mi buscando el contacto, buscando la vida, buscando el calor

ahora mira que tanto ha cambiado

mira que tarde ha llegado

todo

–shh.

–no digas nada –dice

–no tienes porque arruinar el momento

–hasta ahora nadie se ha dado cuenta

–y nadie tiene por qué saberlo

–tienes razón– le digo

entonces sonrío y asiento con la cabeza y alzo mi copa hacia los hombres fuertes y las bellas mujeres

el show debe continuar.

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