miércoles, 15 de enero de 2014

historias de droga y de prisión.

inventé valor, para no dejarme amedrentar por los horrores que habitaban en mi casa cuando era un niño, para no ceder la cordura frente a esas historias de droga y de prisión

inventé sueños, para no dejarme vencer por el cansancio, para no morir aplastado bajo el peso de los años que se hacían cada vez más largos y pesados sobre mis hombros

inventé esperanza, para no perder la razón, para no tragarme ese cuento fantástico de que para todos hay un destino y de que el mío ya estaba marcado y decidido desde el día en que nací

tan sólo por haber nacido de ese árbol que crece torcido, que da fruto amargo, que "de tal palo, tal astilla", tan sólo por estar en el mismo cajón de manzanas donde habita la podredumbre

pero de eso hace ya algún tiempo

ya no soy un niño
y lo que es más
ya no existen las razones para seguir inventando
las razones desaparecieron
se marcharon
en silencio
alguna madrugada
dejándome a solas
...
las razones ya no están
y creer en algo intangible no será la conducta que guíe esta existencia
porque
no se puede vivir inventando
y yo
ya no puedo inventar más.


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