lunes, 10 de marzo de 2014

una última voluntad.



podríamos haberlo hecho tan simple y tan fácil que no te lo hubieras creído
podríamos haberlo hecho despacito, poco a poco, disfrutando de cada momento como si fuera el último, de cada palabra como si fuera la despedida, de cada mirada como el telón que cae al cierre de la obra, de cada abrazo como si fuera el instante previo a la separación de dos eslabones de una misma cadena y de cada beso como si fuera la primera bocanada de aire en llenar los pulmones de un hombre libre
podríamos estar orgullosos de lo que hicimos, podríamos tener la vista al frente y no tener nada que ocultar
podríamos haber brillado bajo el sol durante miles y miles de días, hasta el final
podríamos haber seguido escribiendo la historia juntos y nuestras manos nunca hubieran tenido la necesidad de soltarse
pero no
elegimos ser humanos
con todo lo que eso implica
y
aún así
si todo terminara esta noche, si ya no existiera mañana
si el viento soplara y soplara hasta hacernos desaparecer
a nosotros
a nuestra historia
a lo que fuimos en esos momentos donde sólo éramos dos, recostados muy cerca el uno al lado de otro, mirando el techo y abriendo la puerta a los miedos, a los dramas y a la tristeza; desdibujándonos mutuamente las muecas de todos los días; desembarazándonos del pasado; aflojándole las correas a la mochila; desatando cordones, desnudando nuestros pies y encaminándolos hacia la tierra de los sueños; decididos a llegar hacia donde fuera, pero juntos, siempre juntos.
y yo sé que a veces me borran la sonrisa y que a veces me rompen el corazón y que a veces me han hecho alejarte de mi lado
pero
por favor
recuérdame así
recuérdame de esa forma
recuérdame con una sonrisa
en el mejor de mis momentos,
en el momento en que te tenía a mi lado
y sólo éramos dos:
vos poniéndole luz a un vida entera de penumbras
yo poniéndole sentido a mi vida con tu presencia.

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