domingo, 27 de abril de 2014

carencias dos.



Los pasos se pierden tras la pista del éxito

las suelas se gastan en otro vano intento por verle la cara al destino

desesperamos por descubrir su mirada en medio de la multitud

y si tan sólo existiera oportunidad de mirarle a los ojos, pienso, todo sería distinto

a partir de allí, ninguna distancia resultaría larga, ningún sueño descabellado

ningún sacrificio demasiado…pero, no

los corazones exhaustos al final del día se resignan a esperar hasta mañana

una vez más

y fueron tantas las veces que ya nadie lleva la cuenta



Acaso alguien sabe, ¿Hacia dónde vamos?

dudo que el destino sea más importante que el andar

y, en todo caso, la sensación de vacío siempre nos acompañará

hasta el final de los días…tal vez, hasta que estemos llenos de quietud,

de tierra húmeda y oscura saliéndose de las bocas

y los bolsillos de la mortaja repletos de gusanos famélicos dispuestos a darse un banquete de huesos fríos.



Andar a la búsqueda de algo desconocido encierra mayor atractivo que tenerlo resuelto

claves del éxito, recetas ganadoras, secretos imposibles sólo abultan los bolsillos y retrasan el paso

a veces muero de ganas de saberlo, a veces no puedo estar más seguro de no quererlos

entonces, ¿cuál es la consigna que atraviesa tus días?

no quiero ser un esclavo del pasado, no

no quiero soñar con ver el sol mañana tampoco

me conformo con sentirme vivo hoy, ahora

ese es mi presente

mi todo.



Claro, que no me vendría mal:

caminos que no se desarmen bajo mis pies

mapas en blanco,

relojes mudos

orejas que sepan diferenciar la sensatez del engaño

pulmones hambrientos de aire nuevo

dientes que no quieran más de ese polvo

labios que no quieran volver a besar ese suelo

y, por sobre todas las cosas:

un alma con qué rellenar esta coraza.



Otro Domingo concluye frío y gris

sigo sin conocerle la cara del destino

y estampar estas palabras sobre el papel

son todo cuanto pude hacer hoy para disputarle el combate a la muerte

al fin y al cabo

ella resultará vencedora

yo no me iré sin darle pelea.

miércoles, 23 de abril de 2014

carencias.



la demora en su respuesta
desmorona mi paciencia;

su presencia en mi morada
es la carencia más sentida.

significativo es su toque:
mágico y desconocido

tan urgente y tan distante
tantas veces solicitado
pero nunca respondido

las últimas noches tuve tanta necesidad de sentirlo como un planeta precisa de la caricia de un meteorito

calma –digo yo–

¿a dónde te has metido?