miércoles, 28 de mayo de 2014

las señales.



hambrientos los ojos,
hambrientos los labios,
y cansadas las manos de no tener otra piel donde pasear,
comienza la mente a imaginar cosas.
a imaginar señales de amor donde sólo hay simpatía:
cada encuentro casual será obra del destino
cada invitación a lo que sea te hará creer que sos el primero de una lista que no existe
cada “te quiero” será un ”te quiero de un modo inconfesable”
cada abrazo se llevará un pedazo de tu alma
y en cada palabra estará, oculto y arrellanado, el secreto amor a la espera,
a la espera de un momento y un lugar que nunca llega
a la espera de que madure la decisión
a la espera de vos y
de nadie más
que
vos.

y ¿por qué las señales nunca llegan cuando más las necesitamos?
cuando la vida se nos vuelve una estadía obligada en la guardia de un hospital
cuando el tiempo se convierte en el lento y angustiante pasaje de una espera a otra
cuando los estados de animo oscilan según la proximidad de un solo y único cuerpo celestial
cuando todo eso pasa
¿dónde están las señales,
dónde la nitidez, la urgencia, la claridad de las señales?

no llegan hasta aquí las señales que esperan de vos, tal vez no existan
seguirán gravitando por la vida sin anclaje, desorbitados
mascullando la suerte que no les toca
tus lágrimas son el oro que quisieran atesorar en sus pechos
tus manos la llave de todos los cielos
tu voz la cosquilla para esos niños
tu piel la tierra prometida donde quisieran morir
pero ellos ya están muertos
muertos de amor por vos
sólo que no te has enterado aún
tus ojos miran hacia otro lado
tu corazón,
ignoran,
dónde
con quién
está.

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