miércoles, 7 de mayo de 2014

un espejismo saluda.



allá
a lo lejos
donde la arena y el cielo se chocan
un espejismo saluda
mueve su manito invitándome a estar cerca
promete alivio para viajeros de toda una vida
rebalsa de jubilo, fuego y misterio

acá
estoy tan lejos
bajo la vista y miro mis pies
cansados de andar tras la pista de un porvenir que no ha sido concebido
no recuerdo cuándo fue la última vez que pisé firme
la última vez que me dejé descansar mecido en brazos de la calma

allá está
acá estoy
hay tanto tiempo y distancia entre nosotros que no sé
la garganta seca de un moribundo no guarda palabras de afecto
sostengo en mis manos una carta que dice “te amo”
he podido con todo menos con ella
de ella no he podido desprenderme
no es tan fácil
ella es la única llave que puede cerrarle la puerta a la locura

levanto la vista:
allá
a lo lejos
donde la arena y el cielo chocan
me dice que todo se arregla si nuestros labios se tocan
lo que se ha roto, lo que se ha perdido, lo que hace daño
los suspiros donde casi se te sale el alma del cuerpo
las palabras dichas entre sueños al fantasma del que no pudiste ser…

cuando era chico estaba tan solo que imaginaba caras en las manchas de humedad de la pared del living, les ponía nombre, les hablaba y manteníamos largas conversaciones sobre cómo sería la vida en el futuro. ninguno de los dos creía que llegaría y puede que los dos y ninguno se haya equivocado. a veces, me encerraba en el baño y fantaseaba con pasar el resto de mi vida ahí dentro, nadie más podía entrar con la puerta cerrada y por supuesto que nadie querría entrar para pasar el resto de su vida ahí dentro conmigo. era el único lugar que sentía como propio, el único espacio que podía controlar a mi gusto, nada malo podría pasarme en ese refugio. la fantasía se terminaba cuando mi abuelo golpeaba la puerta.

cierro los ojos
sé qué ahí está
allá a lo lejos
es lo aparente insinuándose perfecto
lo desconocido que parecía imposible
ahora me nombra su dueño
dice que nadie podría quitarme lo bailado
se olvida –me río– que bailar siempre me pareció una tontería

doy la espalda y emprendo la ruta
aún sigo buscando y sé que estoy vivo porque sigo buscando y lo último que espero encontrar es la muerte
vuelvo a casa esta noche
vuelvo a tus brazos, mujer
no he podido olvidar el pacto que sellaron nuestros labios una noche
allá queda el resto
acá estamos nosotros

andando, pies, no me fallen ahora.

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