miércoles, 4 de junio de 2014

el fin.



cuando lo supimos,

cuando lo descubrimos:

que estábamos solos,

que ya era tarde,

que esto recién comenzaba

que todos a un mismo tiempo

el cielo, el suelo y el horizonte se vinieron abajo

y nosotros

quedamos, ¿dónde quedamos?

no lo sabíamos

pero estábamos, eso si,

con las manos vacías

y los bolsillos llenos de deudas

y, lo que es peor, llenos de preguntas que ningún tiempo alcanzaría para responder jamás

no fue fácil de aceptar

que todas las velas de cumpleaños que apagaste no sirvieron de nada

con ese gesto que se manifestaba delante tuyo, con un simple gesto, la madurez era empujada fuera y lejos de tu cuerpo por un viento mayor

y volviste a ser un niño

y tus ojos, esos ojos, que ya se habían horrorizado tantas veces antes

que a fuerza de lágrimas habían logrado forjar a un hombre

tampoco sirvieron de nada

porque volviste a ser un niño

volviste a ser un niño en el peor de los sentidos

volviste a experimentar ese miedo y esa soledad que sólo siente un niño de noche en su cuarto

no había monstruos debajo de tu cama

era peor

no había cama debajo de la cual esconder un monstruo

no habría sueño donde hospedarse y sopesar el cansancio

había tormenta en tu mente y el monstruo, ese monstruo, que se comería tu valor

había sido modelado tiernamente por tus propias manos, con tus propios ojos que lo miraban, con tus propios besos cubriéndolo y santificándolo

y ahora que la historia se quedaban sin princesas

que el peligro era todo nuestro

que ya no quedaba tiempo

que sólo quedaba miedo

que la imagen se fundía a negro para siempre en nuestros recuerdos

mira el final de esta historia no es como lo cuentan

nuestra mano no empuña la pluma que lo decide

quisimos ser los héroes en esta historia

merecimos este final

merecimos este final

cada parte de él merecimos

cada capitulo, cada palabra

preparando el camino

que nos conduciría hasta la tragedia

el fin del idilio,

el fin del nosotros

el fin.

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