jueves, 26 de junio de 2014

me destierro.



marchitos la vida, el perfume y el color
marchitos el tallo, las hojas y la flor
me deshojo, me desprendo y caigo al suelo
me destierro y me transplanto lo más lejos

perpleja su persona me contempla escapar
incrédulos ojos rechazan la tragedia que la tiene como protagonista
resignada y sin aliento, reprochándose por haber creído
así emerge una vieja mentira: que son todos iguales, que ninguno es distinto

y yo me voy regando de lágrimas el camino tras de mi
me voy dejando un rastro de lágrimas de bronca y de pena
con el rostro enlutado, reseco y estéril
sobre él nadie podrá volver a plantar una sonrisa

quisiera pedir perdón por habernos hecho daño
quisiera cambiar el presente y borrar el pasado
las promesas de amor fueron abono de una esperanza
que el tiempo hizo crecer y que el tiempo hizo cesar

pedir perdón, volver atrás, ¿serviría?
escarbar la tierra en búsqueda de una semilla
de un tesoro escondido, de una raíz perdida
¿con qué objeto, con qué razón?
si no se puede germinar el olvido y no se puede cultivar el perdón

dejaré que giren los soles y las nubes sobre mi cabeza
dejaré que el tiempo haga de mi un alumno ejemplar
dejaré de pensar en que sólo merece mi pena
dejaré  de forzar el curso natural de estas vidas.

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