miércoles, 9 de julio de 2014

nunca voy a olvidarme de Sabrina.




sosteniendo mi mano
apretándola con fuerza entre las suyas
diciéndome al oído que me quiere
dejando su llanto sobre mi hombro
mientras los gritos de mi padre desgarran la sala
mientras sacan a mi hermano y lo cargan en el furgón
mientras la vida,
que siempre es larga y suele estar plagada de dificultades,
se quiebra
mientras el hielo reviste mi pecho
y el fuego reduce a cenizas todo aquello que fue niñez
mientras empiezo a entender un poco más de que la va todo este asunto
mientras salgo a la calle y lo despido en su viaje final
en un viaje final
que también es el mío.

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