viernes, 15 de agosto de 2014

el tamaño de tus dudas.



la vio de lejos y empezó a recordar

se fue acercando despacio, como asustado

la pileta de su infancia yacía delante suyo,

sumida en desolación, el pasto crecido a los lados

timorato, asomó su cara por uno de los bordes



ella le convidó su espejo de agua turbia

su lecho mustio de hojas muertas fondeado por los reptiles

la frondosa copa de los pinos sombreaba el rencuentro

ella

que había sido testigo de toda su historia

de su más remota inocencia,

cómplice de crímenes inconfesables

que había recogido su llanto con gentileza y devoción

hacía tiempo desde que sus profundidades dejaran de ser un misterio para ambos



el reflejo que devolvió la superficie era todo lo que quedaba,

todo lo que había

aquella era la mayor y mejor habilidad de ella: no sabía mentir

y le dijo,

sin pelos en la lengua,

que el tiempo había pasado y que

su huella tirana lo había cambiado

no más un niño

no un hombre todavía

tan sólo un tramo de vida

anhelante del pasado

pugnando por no terminar

abriéndose paso entre mil espectros

cadenas y grilletes roen tus tobillos

sirenas vierten almíbar en tus oídos

pero tu no te detengas

no importa el tiempo perdido

no importa el terreno ganado

no importa el caos y los abismos que se abran a tus pasos

no importa el tamaño de tus dudas

no importa las condenas que escupan sobre tu nombre

no importa que la decepción se trague tu confianza

no importa cuántos pilares se desmoronen envueltos en injurias

no importa cuántas trampas abran su boca y te inviten a caer

no importa esa tormenta sobre tus hombros

importa que no te detengas

importa que vuelvas dentro de un año y me digas:

acá estoy

no me detuve

no me

detuvieron

no han podido

todavía



tal fue su designio.

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