miércoles, 27 de agosto de 2014

verano en la ciudad.



Febrero me suelta su tufo caliente sobre la cara
me trae noches de calor y mosquitos zumbando en mi oreja
me trae gotas de sudor cayendo por mi espalda al amanecer
me trae fútiles estadías en piletas de lona
me trae televisación de los mejores cuerpos del verano
me trae aumentos descabellados en el precio del helado
me trae pereza, hartazgo y agobio
pero
también me trae otras cosas
ciertas tardes sentado en la vereda me trae su calma
una fresca y serena brisa que acaricia mis sentidos
y algo más
Febrero se porta generoso conmigo
en el silencio de la siesta de barrio puedo sentir como acerca sus pasos
es la chica del barrio que ha encendido mi ilusión
mis ojos relumbran de pura ansiedad
mis manos sudan y tiemblan, las muy ganosas
mis piernas me exigen que haga algo
todo mi andamiaje se descompagina
el corazón hecha a correr desquiciado
los pulmones reclaman un poco de aire
la boca seca ha enmudecido de pronto
la mera posibilidad causa estragos a mi sistema
y aquí viene ella
acaba de doblar en la esquina de 176
y sube en dirección a la avenida Montevideo
habrá de cruzar frente a mi de manera inminente
frente a mis ojos, mis manos, mis piernas y mi corazón
mi pobre corazón se estremece
despacio se acerca,
la siento llegar
quiero arrojarme a su paso y volverme imprescindible para ella
quiero entrar de improvisto en su historia y tener un rol protagónico
quiero ser el suelo bajo sus pies
quiero ser la lluvia que moja la maceta donde florecen sus gardenias
quiero ser el aire que se desliza gentilmente a los lados de su cadera
quiero ser la mano que enguanta las suyas cuando hace frío
quiero ser el sol que dora su piel deliciosa
quiero ser tantas cosas para ella
y ella
no me mira, no me saluda, no me sonríe
no sabe mi nombre
ignora que existo y suspiro por ella
no detiene su andar para cruzar unas palabras conmigo
y si supiera que muero por ella, haría de este momento algo diferente?
algo inolvidable?
algo más lindo?
algo más?
lo que sea estará bien para mi
ay, morocha de infarto
diosa del barrio bajo
llevas fuego entre las piernas
tan cerca y tan lejos al mismo tiempo
la cara limpia de maquillaje
el pelo recogido sin tanto artificio
no hay adornos
no hay ornamentos
todo es simpleza
todo es belleza
vestís de jogging y zapatillas de lona
y ese despojo para vestirte
permite adivinar la simpleza con que has de amar
caigo rendido a tus pies
sirena del río del Plata
algún día serás mía
algún día dejarás de ser el sueño húmedo en el que me ahogo por las noches
tantas noches
tantas de ellas
sin estrellas
sólo vos
brillando en la penumbra de mi pieza
hasta que un buen día llegue
y te quedes
y enciendas con tus labios esa vela
que aleje la soledad de mis días
de mi vida.

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