viernes, 10 de octubre de 2014

a un paso del paraíso.



tan sólo tres pesos con cincuenta y

tengo asiento en primera fila para ver

la espalda, la nuca y el pelo

de la chica que me gusta

tan sólo estirar mi mano y arrebatar

para siempre una sensación

de gloria, de equivocación, de algo que contradiga al destino

tres módicos pesos con cincuenta

y ahí está

justo delante mío

los dientes que gustaría de hendir sobre mi carne,

las orejas donde escondería mis fantasías más reprobables,

la nariz redonda, turgente, pornográfica,  

los brackets… los brackets

ojos más negros que la noche en el África

para sumergirse dentro de ellos

para perderse

para olvidarse

para pasar al otro lado de la vida

los hombros caídos, el cuello delgado, los pechos diminutos

tan sólo tres pesos con cincuenta

y le doy a mi corazón el viaje de su vida

tres pesos

con cincuenta

y le doy a mis retinas algo que nunca olvidarán

tres pé

sos

con cincuenta

y a mi olfato un perfume que lo hará sentirse a un paso del paraíso

tres

con cincuenta

y mis manos nunca estuvieron más tentadas de cometer un crimen

de estirarse y tocar esa flor

de meterme en problemas

de iniciar un desastre

un viaje a la comisaría más cercana

la estadía en un hospital,

cortesía de un padre, un hermano, un novio

tres pesos con cincuenta

tan sólo tres pesos con cincuenta

rara vez nos damos cuenta de lo barato que sale

tener el cielo al alcance de la mano.

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