miércoles, 8 de octubre de 2014

y el cielo giraba sobre mi cabecita fresca.

¿por qué no hoy?
¿por qué no ahora?
¿por qué siempre para mañana?

¿por qué siempre errar por los mismos caminos:
el aplazo, la demora, el pretexto?

¿por qué seguir ahondando la huella en el circulo vicioso?

¿por qué?

en principio,
porque es tan apacible esta hierba creciendo en torno a mi,
rodeando con sus tallos todo el peso de mi cuerpo abatido,
y,
en segundo término,
porque
quería estar donde el destino pudiera encontrarme
también.

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