jueves, 29 de enero de 2015

cuando el largo día llega a su fin.



y el cuerpo se dispone a tenderse en la cama
aturdido por el ritmo con que operan las ciudades,
enfermo de rutina, de una vida que transcurre en escala de grises
francamente descolocado por la dirección que están tomado los días

y la mente que quiere seguir dando vueltas
inquieta a la vez que exhausta, confundida y determinada
negándose por completo a dar paso a la calma
negándose por completo a dejar de maquinar

y en la quietud de la pieza se escucha
el tenue sonido de un alma cayendo
haciéndose añicos contra el piso, contra
la realidad

y en síntesis, podría decirse que hoy
hoy el amor no vino al rescate
hoy el amor no apareció en ningún lado
no se manifestó a través de personas,
ni en formatos ni de formas inesperadas,
nada
no hay sorpresas al final del día,
nada interrumpe esta monotonía.

las zapatillas se quedan bajo la cama,
los sueños descansan en la mesita de luz
y las sombras se posan sobre tu cara
tu cara lívida y trastocada,
toda ella es furia y delirio
¿qué oscuros deseos estará acariciando a esta hora?

mañana será otro día, te decís
como queriendo atenuarte aunque sea un poco,
y lo peor
es
que
mañana efectivamente será otro día
y que mañana
efectivamente
traerá otra noche.

buena suerte con eso mañana,
buena suerte y no permitas
que tu fuego se consuma en vano,
que la chispa que atesoras se malgaste
recuerda siempre que:
hay suficiente fuego en vos,
en cada uno de nosotros,
para hacer cenizas de toda esta ciudad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario