lunes, 12 de enero de 2015

en una casa de un barrio que ya no existe.



desaparece la siesta en brazos de la mujer que amo
desaparece el verano que nos tuvo de huéspedes
en una casa de un barrio que ya no existe

desaparece la merienda de risas que nos zampábamos al despertar
desaparece el mantel, la mesa, las sillas
desaparece la pava, las tazas, las cucharitas

desaparece el paseo que dábamos cada noche
las estrellas se apagan sobre mi cabeza,
las casas se hunden a mi alrededor,
el barrio entero se desintegra

la diagonal setenta y nueve,
ese ancho corredor de luces y sonidos,
junto al cual discurría tan serena nuestra vida,
se apaga para siempre.

alguien se roba el perfume de los tilos

y el viento se lleva los recuerdos que pueda conservar

El Mondongo desaparece
la casa desaparece
la pieza desaparece
la cama desaparece
la siesta desaparece

los brazos desaparecen

mi amada desaparece

yo desaparezco

es ese tiempo maldito que se lo lleva todo en sus manos

corremos tras él sabiendo que nunca lo alcanzaremos.

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