domingo, 1 de febrero de 2015

uno más.



no voy a demorar lo que soy
no voy a permitir que otros lo hagan tampoco
y no me refiero al que quiero ser
y no me refiero al que puedo ser, hablo de otra cosa
hablo del que soy
del que ocupa el espacio que tiene que ocupar,
del que cumple el rol que tiene que cumplir,
ese que saber para qué vino al mundo,
ese que elige cómo, cuándo y por qué se va a ir de él.

mucho más que un número en la nomina,
mucho más que un apellido en el padrón, más,
mucho más.

muchos más que una cara y un nombre,
mucho más que el recuerdo de días mejores,
más,
mucho más.

poco de único hay en mí,
puede que otros lo sean, pero el mío no es el caso.
me arrostro al presente con un deseo para el mañana:
si voy a ser otro gato metido en la misma bolsa,
si voy a ser parte de una generalización,
si esto que soy se verá reducido a una mera cifra en la estadística,
por favor, que nadie lo dude jamás,
soy uno más de aquellos que soñaron un mundo mejor y actuaron en consecuencia
soy uno más de aquellos que encendieron la conciencia,
soy uno más de aquellos que sentaron posición,
soy uno más de aquellos que vieron la verdad,
que se tropezaron un día con ella,
sin mediadores, sin anestesias,
de bruces contra la realidad.

tuve el coraje de mirar el mundo a través de mis propios ojos,
de mirar el cuadro completo y no sólo el recorte televisivo:
desconfié de la condena social que,
con tanto afán,
caía sobre los huérfanos del Estado,
esos que no tienen patria, que no tienen país;
fui testigo de la represión, los palos, las corridas;
desprecié a las fuerzas del orden cayendo sobre aquellos que se organizaban,
que no se callaban, que procedían a dar un paso al costado de la fila;
dilucidé para quiénes inventaron las guerras, la cárcel, los manicomios;
comprendí la finalidad que perseguía todo ese aparato:
eliminar a todo aquel que se saliera de la norma,
inadecuados, débiles, inadaptados;
 observé las torres de departamento trepando hasta el cielo
mientras los barrios periféricos se alejaban un metro más;
descubrí el rostros avergonzado de millones detrás de la máscara social.

rechacé cada modelo,
rechacé cada escapismo diseñado para no pensar,
rechacé terminantemente el mirar hacia otro lado.

no voy a demorar lo que soy
lamento si defraudo las expectativas
pero allá fuera hay un mundo aplastando millones de vidas a diario
y ese mundo no va a cambiar por sí mismo;
no elegir un bando me convertiría en un cobarde.

los ojos de la bestia se inyectan en sangre,
me arremango los puños y camino hacia ella,
decidido, determinado,
sin demora ni cavilación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario