martes, 31 de marzo de 2015

$18,90.



finalmente,
tras meses de búsqueda infructífera
y casi por casualidad,
logré dar con él
con el champú que me dejó embobado
la primera tarde que fui a visitarla
y todas las tardes que le siguieron
y que me tuvieron
feliz adoptando siempre el mismo papel,
correteando a su paso como el más obediente de los perros.

debatiéndome por un segundo
entre la locura y la vergüenza
frente a la góndola de la perfumería,
me agencié la primera que tuve a mi alcance
y apuré el paso hasta la caja,
miré a la empleada con cierto aire de desconfianza,
pagué el importe y me las tomé.

salí del súper con la botella en mi poder,
acariciándola furtivamente a través del polietileno,
calculando los placeres que me traería
cuando estuviéramos a solas.

el espíritu de aquéllos días se derrama hoy en mis manos,
concentra el estimulo de millones de caricias
que recreaban su tacto sobre mi cara, sobre mis labios y entre mis piernas,
colmando mis sentidos con su persona,
miradas que penetran hasta mis huesos,
palabras que susurran cálidas y húmedas confesiones para mí,
es todo cuanto me liga a ella en este momento,
a sólo dieciocho pesos con noventa la unidad,
gracias al programa nacional de precios cuidados.

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