lunes, 20 de abril de 2015

dslmds.



en la calle no hay un alma
pero gente hay un montón,
caminando hacia algún lado,
saliendo al encuentro de algún compromiso
o escapándose de él,
bajando del colectivo,
esperando en la parada,
consultando los relojes,
esquivando la mirada,
aplastando la distancia
debajo de sus pies, lo hacen
con rabia, con asco, con miedo, con prisa, con cada paso que dan,
estrujando entre sus manos el boleto del bondi que los trajo al mundo,
alejando y alejando,
cada vez más,
la posibilidad de encontrarse
cara a cara con el destino, de fugarse
a través de la ventana hacia otro mundo
menos peor
que este.

persisten
apostando al movimiento cíclico, entregados
a fluir por las veredas todo el día
con las orejas llenas de malas noticias,
con los ojos llenos de desesperanza,
con los bolsillos llenos de deudas,
con la nariz llena de confusión,
empobrecidos y amargados
por costumbre
o falta de bríos.

allá va la gente,
nosotros:
arrojando la vida en una fuente de los deseos,
esperando lo mejor.
lisa y llanamente hipotecados.

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