martes, 26 de enero de 2016

final sin despedida.




La mañana reveló como evidente
 lo que hasta anoche fuera no más que una indeseable sospecha,
anduve revisitando los últimos intercambios de nuestra correspondencia telefónica
y percibí cierta rigidez circunspecta en la brevedad de tus expresiones,
no tanto en la negativa, pobremente argumentada,
a dar uno de nuestros frecuentes paseos nocturnos,
si no más bien en la falta de "te quiero" y "me gustás"
que eran hasta entonces una práctica habitual de tu parte
y que yo recibía como una emocionante marca de territorio

Cuando me fui a dormir, lo hice con ganas de preguntarte si algo andaba mal,
cuando desperté fue sólo para descubrir que ya todo estaba dicho.

En mi vereda el viento desnuda a los árboles,
remueve aquello que se ha marchitado y deshoja las malas noticias del diario,
la pava me silba desde la hornalla, las tostadas quemadas reclaman atención
pero yo estoy en otro viaje: hoy desayuno malas noticias,
hoy desayuno la no pertenecía a tu lista de amigos,
hoy desayuno que el muro se ha cerrado ante mis ojos,
que ya no tengo acceso a ese mundo de fotos, canciones y likes,
ese mundo que hasta ayer fuera la continuidad de otro mundo
que giraba,
pequeño y feliz,
entre besos clandestinos, mordiscos incendiarios y fricciones corporales,
ahora ese mundo se viene abajo y yo me hundo junto con él.

A este día
todavía le quedan unas quince horas más para intensificar y potenciar la desazón,
si logro llegar entero al momento en que el sol se esconde tras los edificios céntricos, si no me desarmo,
si atravieso la jornada resistiendo la tentación de exponerle a cualquiera las impresiones que saco de tu conducta,
si no me dedico empedernidamente a idear cientos de formas de reparar lo que no está roto,
sabré que acomodar el golpe será posible algún día.

En la vereda el viento desnuda a los árboles,
remueve aquello que se ha marchitado y deshoja las malas noticias del diario,
la pava me silba desde la hornalla, las tostadas quemadas reclaman atención
pero yo estoy en otro viaje: hoy desayuné malas noticias
y es raro

todo parece indicar que es el final de algo,
sólo que no sé bien de qué.

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