lunes, 25 de abril de 2016

despedida sin final.




Otra noche de desvelo se tuerce para peor
cuando la puerta se abre de golpe y ella irrumpe en el escenario,
clava su mirada en los ojos confundidos, entrecerrados, desacreditados de él,
salta en la cama tomándolo por el cuello del pijama
acercando la boca del atontado a la suya
y le dice:
que nada de lo sucedido en los últimos meses fue una equivocación,
que nunca estuvo más segura de una decisión en su vida,
que ni siquiera ha estado cerca de la pena o el arrepentimiento,
que los días y las noches se han ido llenando de adrenalina desde entonces,
después, lo suelta del cuello y se baja de la cama
retrocediendo graciosamente sobre sus rodillas
y vuelve a desaparecer
cerrando con mucho cuidado la puerta tras de sí
dejando todo menos claro que antes para él.

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