lunes, 30 de mayo de 2016

reproche.




la piel se desprende victoriosa al fin, renovándose,
girones de lo que fui se apartan hacia el olvido, tributarios de vida,
pequeños rastros de torpe humanidad delatan mis rumbos
pero ese bendito aprendizaje aún permanece fuera,
nunca termina de gotear su savia dentro mío,
nunca logra del todo comunicarme paz.

tengo inquietudes que me ocupan,
me movilizan,
me traen problemas
pero estas no son,
estas son otras,
son las preguntas que me detienen,
que no quiero, que ahí te van:
qué pasó con el circulo que rompiste, dolida de tanta ofensa,
tras haber sido traicionada por todos sus componentes,
cómo se explica la compañía de las ayer traidoras en tus fotos de hoy;

y qué pasó con las manos que te soltaron, que te empujaron hasta mi puerta
como regalándote una libertad nueva que vos no querías,
regresaste a ellas cuando sanaste tus alas rotas,
rompiendo mis sueños al despegar;

y qué pasó con la pena que me vendiste, con esas "ganas de morir un poquito",
a dónde están, dónde se fueron, si parecía imposible respirar sin ellas
y hoy ya no las tenés, creo que yo me quedé con tus ganas;

y qué pasó con mi determinación
-férrea, supuestamente,
"supuestamente"-
de ya nunca más volver a escribirte un poema:
ese fragor lejano que te alcanza por las noches,
justo antes de quedar dormida,
es el sonido de nuestras voluntades cayendo;
ambas descienden violentamente por la misma espiral sin tocarse,
¿hasta cuándo seguirán así?

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