miércoles, 13 de julio de 2016

certificado de defunción.




el testarudo ser que llevo dentro ha de morir:
es él o yo en esta contienda,
la irremediable adicción al "no puedo"
frente a la urgencia de reestrenar sonrisa,
esto es ahora o para siempre,
el capítulo final de nuestra historia se está escribiendo
con más lágrimas que sangre,
con más miedos que sudor,
la eternidad nos sigue, hambrienta mirada,
especulando quién la acompañará a su cama esta noche
y todas las otras noches que sigan luego.
quiero perder la costumbre de besar la lona,
quiero dejar de soñar con llamarte desde la cima,
con encontrarme tus ojos en la multitud
siento aproximarse la victoria,
siento el aliento de sus caricias,
respiro nuevas necesidades:
alisar el ritmo cardíaco,
ordenar mis emociones,
archivar toda esa poesía volcada en tu honor,
quisiera poder escribir de otra cosa,
despertarme mañana y que seas olvido,
despertarme mañana y que ya no estés
en todas partes, como un fantasma, acechándome
soltando el perfume de tu nombre sobre mí,
necesito dejar esto donde lo encontré,
necesito dejarlo descansar en paz,
juntar los restos del naufragio y hacerle una cruz,
irme a donde las horas ya no sean furias que me atormentan
donde los recuerdos no pesen como rocas a las que abrazo,
a las que me debo como un amante incondicional,
puedo, sé que puedo,
esta noche puedo cambiar el curso de nuestras vidas si quiero
y quiero: acá le extiendo mis manos a la quietud y a la posibilidad,
lleno mis pulmones con la frescura de mil mañanas y te digo chau.

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