lunes, 11 de julio de 2016

cuando pienso en mis manos frías.




Compartíamos el silencio y la misma silla,
en el florecimiento de algo que aún estaba definiéndose
parecían dos cosas muy importantes de ser compartidas,
yo le acariciaba el rostro mientras mirábamos tele,
ella me interrumpió para quejarse:

"tenés la mano helada" dijo,
yo la miré sorprendido, secretamente alarmado,
como se mira la mañana cuando salís de un sueño,
demasiado sensible aún a la idea de no agradarle,
dispuesto a poner las manos sobre la hornalla
si ella lo hubiese pedido.

"dame" ordenó
y sujetando mi helada mano entre las suyas
la guió por debajo de su falda
hasta el punto donde sus piernas se unían,
y la apretó, con firme ternura,
bajo la tibieza del nylon que las revestía.

"así está mejor" determinó satisfecha
y creo que nunca antes habíamos estado tan de acuerdo en algo
y sé que nunca más volvimos a estar de acuerdo después.

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