viernes, 11 de noviembre de 2016

cuando el río subió a la ciudad.



cuando el río subió a la ciudad
nosotros subimos al techo
y vimos la Montevideo desaparecer
despacito, aliviada, para siempre
bajo una masa de liquido enfurecido
que siguió trepando hasta nuestros pies
antes de cansarse
o saciar su sed.

cuando el río me subió hasta los pies
pensé en mi escuela primaria,
el vaivén de las olas como un ariete
forzando los portones de chapa
y un remolino de cuadernos en el patio,
cientos de libros flotando en la biblioteca
y el busto de Sarmiento
hundiéndose con el barco

y me acordé
que yo no sabía nadar.

cuando el río subió hasta tus pies
ya no te preocupó la señal de wi-fi,
ni las condiciones favorables para la revolución
ni tener el flequillo planchado
ni qué íbamos a cenar esa noche,
ni con quién pasaríamos las fiestas,
dejaste que el agua envolviera tus tobillos
después dijiste que me amabas,
que siempre me habías amado
y que estaba bien morir
porque la vida
nos había dado mucho
y no estabas equivocada.

cuando el río subió hasta La Plata,
cientoveintidos se llenó de veraneantes
y en el Bosque florecieron sombrillas
y El Mondongo subió los alquileres
y nosotros
que llevábamos largos años
remando como podíamos
con las manos, con la palabra, con nuestras canciones
fuimos náufragos abrazados en el centro del maelstrom.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario