viernes, 4 de noviembre de 2016

un invierno demasiado largo.




un fin de año en la oficina,
un balance en negativo,
un calendario nuevo,
una esperanza chiquita,
una virtud a estrenar.

un verano sin vacaciones,
una foto a orillas del mar,
un nene que llora mucho,
una discusión por un sacapuntas,
una cacería de rayos.

una cursada en febrero,
un docente ironiza el voto en blanco,
un centenar de piernas desnudas,
una ola de calor,
una ola de mosquitos,
una ola que da asco.

una puerta que se abre de golpe,
un secreto que deja de serlo,
un violador desenmascarado
un coraje que se multiplica,
un deber que nos toca a todxs

una buena noticia que dura poco,
un miedo que se hace fuerte,
una duda que paraliza,
un amigo que me rescata.

un trabajo en el cementerio,
una plusvalía en nombre del amor,
una decisión importante,
una canción valiente,
un primero de mayo desocupado.

un cumpleaños feliz,
un montón de amigos cantando,
una maratón de comida,
un recital en el patio,
un 3 de junio separados
un silencio que no ayuda,
una paz sellada con sexo.

un cuatrimestre atado con alambre,
un compañero que no acompaña,
unas vacaciones muy cortas,
un invierno demasiado largo,
un amigo interprete de gatos.

una señora que es sola,
un corazón sin medidas,
novecientos perros ladrando,
un salvavidas en la tormenta.

un libro lleno de días,
un genocida puesto en libertad,
unos poemas en Haedo,
una vigilia en Villa Elvira,
otro dieciocho sin López,
una lluvia de gotas gordas,
un gesto que enamora.

un sueño que se concreta,
un océano de lagrimas felices,
un hermano que está orgulloso,
un montón de malas noticias
una rabia que se organiza,
un miércoles negro.

una costumbre nociva,
una presencia invisible,
un poema que surte efecto,
una ventana se abre,
una confesión que incomoda,
un reproche que habla de otra cosa.

una billetera vacía,
una calvicie avanzada,
una panza gigante,
unos anteojos perdidos
y un presidente
que es Macri.

2 comentarios:

  1. Llegar del trabajo la tarde me vé.
    Sumarme a la charla y enterarme de que.
    Parapoliciales de investigación.
    Muertos a piedrazos, fueron por los vecinos.
    Que no duermen, porque venden,
    la sustancia cortavino.
    A la hora de hacer cola.
    Niñas madres, y travestis también.
    El amanecer llegando al barrio.

    Hasta mi ventana,
    escucho el cantar de un
    sobreviviente gallito pinino,
    anunciando el día.
    Y el paso del tren
    rodando las vías
    que van hacia su destino.

    ResponderEliminar