martes, 27 de diciembre de 2016

nosotros dos no.



vení cuando quieras
pero querelo pronto,
la invitación no caduca
pero mi cuerpo sí,
los brazos abiertos se cierran
en un abrazo a mí misma,
la sonrisa empieza a dolerme
y ya me cuesta escuchar
a ver si distingo tus pasos
acercándose a la puerta,
vení, dale,
tuve que hacer de mi otra mujer para decírtelo
(la anterior se lo habría callado todo):
una mujer que derriba obstáculos,
una mujer que mutea opiniones,
una mujer que se lanza
olímpicamente
por encima de ridículas convenciones
que dicen que nosotros dos no:
por los vínculos que nos atan,
por la edad que nos media,
porque yo estuve antes con,
porque vos estuviste antes con,
porque está mi hija,
porque está tu mamá,
por todo lo que dirán
los que no cargan con esto
que me sacude cuando hablamos,
por todo lo que dirán si pasa
y yo quiero que pase,
quiero todas las consecuencias,
quiero que hablen hasta atragantarse,
porque no espero mucho de nadie en esta ciudad,
porque espero tanto de vos en cambio,
quiero que vengas, que entrés,
que te quedés conmigo
y si el ánimo está pinchado lo podemos emparchar
y si el horno no está para bollos lo podemos apagar,
tenés que venir, hagámoslo funcionar,
necesito que vengas, que entrés,
que te quedés conmigo,
necesito escuchar tu voz
llenando el silencio de la tarde,
necesito escucharla invadiendo la casa,
saltando de una pared a otra,
escondiéndose detrás de los portarretratos,
debajo del mantel,
junto a las flores de plástico,
en mis orejas
que ya se cansaron de escuchar tanta mentira,
de canciones tristes,
de propuestas brutales,
necesito que te animés vos también,
yo ya di el primer paso hacia un nosotros
y odiaría saber que estás a punto de retroceder.

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