viernes, 16 de diciembre de 2016

that jockey isn´t funny anymore.



yo ya entendí
que no puedo alcanzar a esos caballos,
que por más voluntad que le ponga
siempre voy a estar detrás,
que nací destinado a las gradas,
a la queja,
a un vacío
que no se llena masturbándome,
que la pura sangre de ellos
no se mezcla con sangre berreta,
que su espíritu indómito
los llevará a donde ellos quieran,
así, rebencazo tras rebencazo,
persiguiendo una gloria
que ni en sueños podre tocar.

yo ya entendí
que los caballos destruyen,
que salen del monitor cuando me quedo dormido
y se lanzan de cabeza en la cristalería,
un incendio acompaña su galope,
riegan con llamas el suelo bajo su andar,
sementales full time, rozagantes potras
con apetitos voraces de pulgar y elogio
y yo
(que también puedo ser vos)
exprimo salvajes grumos, de madrugada,
acaricio mi torrente centrifugo, hasta erosionar,
atravesando profundos momentos de desesperanza,
de locura, de encierro, de estupidez,
devaluándome cada vez que abro la boca,
muero todas las noches queriendo ser otra persona,
horrorizado,
San Antonio empuña el crucifijo,
aparta su vista de las tentaciones
y dispara salmos a mansalva,
nada puede evitar
que hipertrofiados paquidermos
pisoteen la arena de su desierto.

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