miércoles, 1 de febrero de 2017

primeros minutos de vacío.



llené los primeros minutos de vacío con mentiras,
miré dentro de tus ojos empapados,
agarré tus manos entre las mías
y prometí lo inalcanzable:
dije que se habían terminado los días de pena,
los días de volver a parir cada mañana,
los días de recorrer comisarias y hospitales,
los días de buscar hasta el cansancio
y cansarse de encontrar siempre lo mismo,
ya no tendríamos que acostumbrarnos a eso,
ni a las visitas ni a los llamados ni a los telegramas
trayéndote malas noticias,
no más viajes de amargura,
no más de hablarle a las paredes,
no más de no poder distinguir el camino bueno del otro,
no más de hundirte abrazada al dolor,
ahora la muerte se olvidaría de nosotros
y nosotros nos volveríamos intocables
y al salir de la cama y cruzar el pasillo
el aire de la casa sería como a la vuelta de un largo viaje:
cálido, dulce y sereno,
sentí que en el fondo yo también estaba engañándote
como la vida y el amor te habían engañado tantas veces antes
pudriendo los frutos que habías dado,
yo también lo hice porque te amaba.

después te besé en la frente y traté de volver a dormir
deseando que al despertarme
el duelo fuera sólo un recuerdo borroso,
otra mentira donde hallar consuelo.



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