viernes, 31 de marzo de 2017

el mensaje sos vos.



Te invité al recital de poesía y no viniste,
te dediqué un poema que no escuchaste,
lo recité con gracia y encanto que desconocía en mí,
lo interpreté con vehemencia de dramaturgo,
electrizando palabra por palabra,
modulando la entonación,
regulando el fuelle pulmonar con soltura,
acentuado con mi expresión los pasajes más tortuosos,
conmovido por su sentido profundo y devocional,
somatizando la dolencia
que me producía evocarte en cada verso
como si estuviera confesando que te quiero y me gustás
delante de un puñado de gente desconocida
que no tenía los elementos necesarios
para decodificarte a vos
-la receptora encriptada en el mensaje-
y concluí, alzando la mirada por encima de la audiencia,
deseando más que nada haber dado en el blanco
o al menos encontrarme una sonrisa, un guiño, un algo
que me dijera que si,
que lo habías recibido,
que lo entendías
que era para vos,
que eras para mí
que estaba todo bien,
todo dicho,
"al fin"
pero no
tu "asistiré"
fue otro click
de esos que se regalan
y por el cual pagué
un exorbitante costo
de ilusiones malversadas.


lunes, 27 de marzo de 2017

nombres falsos.



conocí a una mujer de nombre falso
que iba por ahí aplicándole curitas
a un mundo herido de muerte,
que hospedaba en su pecho la angustia de miles,
que aguantaba las paredes
de otra dependencia estatal desfinanciada,
que acompañaba desconocidas
a través de oscuros túneles
donde no siempre había luz al final
o siquiera un final,
que envalentonada
sonreía en el medio de la balacera
porque  "militar necesita alegría".

conocí a otra mujer de nombre falso
que llevaba kerosene en la mochila
para reanimar los fuegos
de ollas populares,
madrugadas en vilo
y corazones helados,
que escondía su rostro
(de qué, de quién, nunca lo supe),
que transitaba los márgenes de la gran ciudad
armada con ideas y una piel dura
revistiendo misterio, ternura y coraje,
que sostenía con fuerza la convicción
en la palabra
que es "la llave maestra
que abre la puerta de todas las prisiones".

hermanadas por la lucha
estas mujeres lamentaban cierta incapacidad
para seguir su propio consejo
de fortaleza, de claridad, de auto superación,
no permitían en otras las lágrimas
que ellas mismas soltaban a solas,
sumergían su dolor en océanos de gente
agitando el tsunami que se llevaría puesto
a eso que les había quitado la identidad,
desfigurándoles la esencia, los cuerpos,
bautizándolas en la clandestinidad.



hay buenas noticias para estas pibas:
mañana el nombre falso será sólo un recuerdo
de un mundo que ellas pudieron transformar.  


lunes, 20 de marzo de 2017

lugares peores que el olvido.



Ese maldito rayo de luna
está cayendo en el lugar menos indicado,
llegó atravesando lejanos cielos de nocturnidad,
perforó la superficie liquida del estanque
y aterrizó,
pálido y saltarín,
justo encima de la carnada,
exaltando la belleza del corazón
sangriento, expuesto, violentado,
travistiendo el hiriente filo que lo ensarta,
que me llama, que me tienta,
que me invita a morderlo
y morir lo más cerca posible del placer,
su oferta no debería inquietarme
si no fuera porque jamás pierde su vigencia
y porque verme tentado
no es algo a lo que quiera acostumbrarme.,
qué torpe resulté como anguila,
desvelada entre ronquidos,
atendiendo el sonoro transcurso de los minutos,
intentando ser otra cosa distinta a la que soy
-subrepticia, viscosa, escurridiza-
si yo ya sé cómo voy a terminar:
con la boca agujereada,
con el cuello partido,
con mi cadáver fotografiado,
despellejado y trozado,
con los fragmentos de mi alma rebozados en ajo y perejil,
que no faltará el que diga que tuve gusto a pollo
y que la firme tozudez de mi espíritu
será expulsada en un victorioso eructo
después pasaré al olvido
haciendo escala en peores lugares primero.