miércoles, 26 de julio de 2017

Fondo Monetario Internacional del amor.



I
prestáme tus ojos
para ver este momento
más como un tiempo de mejorar
que como una sucesión de días perdidos,
sacar un aprendizaje valioso
de tanto examinar los errores
parece mentira
y volver sobre los ayeres
gateando como un infante
confunde y me desalienta,
prestáme tus ojos,
prestámelos un ratito,
sacátelos de los cuencos,
dejálos acá en mis manos,
cerrá con amor mis puños,
besáme y volvé a las sombras,
prometo que los devuelvo,
los míos están cansados,
de lágrimas despechadas,
de trasnoches infructuosas,
de búsquedas obsesivas,
de lecturas despiadadas,
de mirar y no ver
lo que (decís)
está súper claro.

II
prestáme tu voz
para ponerle nombre a esto
que no sé cómo se llama
pero avanza decididamente
cuadrito a cuadrito sobre el calendario,
alejándome del "crac" que hicimos al rompernos,
enviciándome de nostalgia, de reproches, de amargura,
de agarrar "ese" instante y diluirlo en posibilidad,
y les amigues preguntan qué pasa
y lo que digo no les convence
y van y se responden soles
y aman sus propias conclusiones,
arrancáte las cuerdas vocales
prestamelás un ratito,
que digan lo que yo quiera,
que me hablen de cosas lindas,
que canten nuestras canciones,
que invoquen lo compartido,
que citen palabras clave,
que vengan hasta mi ventana,
me arrullen hasta dormirme
y se vayan sin despedidas,
que deletreen lo impronunciable,
lo que prohibimos
para cuidarnos.

III
prestáme tu oído
para advertir entre los suspiros
el peligro que me rodea
mientras hago de cuenta que no pasa nada,
que no siento las pisadas del monstruo acechándome
con sus maneras tan encantadoras
de sugerirme a cada rato
caer en sus garras,
alusiones encriptadas en las redes,
wassapeada tras wassappeada tras wassappeada,
reventando buzones de madrugada,
agresiva sutileza propone
que me entregue servilmente a sus fauces,
que le rinda mi carne a sus colmillos,
que alimente su ego con mis gemidos,
que me deje repetir hasta cansarlo,
que transite el ser descartado
calldita y sin objeciones,
prestáme tus dos orejas,
prestamelás un ratito,
necesito captar frecuencias
por debajo de este bullicio
de ciudades en crecimiento,
de ovaciones a millonarios,
de aplausos a linchamientos,
de estómagos rugiendo de hambre,
de los clicks que gatillan odio,
de parejas discutiendo a regañadientes
como también lo hicimos nosotros ayer,
aprender a escuchar de nuevo, de en serio,
ahora, que es tarde,
que no hay
(según vos)
nada más que hablar.

IV
prestáme tu silencio
para protegerme
de estas preguntas que me asaltan
como a ciudad sitiada por implacable ejército
donde nada entra, nada sale, nada sucede
hasta que sucede y cuando sucede
lo hace de formas tan rápidas, inesperadas y definitivas
que la vigilia sostenida hasta ese momento
se vuelve automáticamente vana,
nunca estaremos preparados para su llegada
porque somos nosotres les que hacemos fuertes al enemigo
y mientras espero que algo suceda voy
de una ventana a la otra queriendo
encontrar ese paño blanco
agitándose de un bando o del otro,
poniéndole fin a esta locura que declaramos
con más miedos que deseos de combate,
con más miedos que chances de ganar,
prestáme tu silencio, prestámelo un ratito,
que apacigüe el susurro lascivo,
que mutee el llamado tramposo,
que sosiegue el berrinche latente,
que me envuelva como a regalo
que sólo vos puedas abrir,
cuando quieras, donde quieras, cómo quieras,
la sorpresa debajo del moño
varía según las manos que lo desaten
y no todas saben cómo.

V
prestáme tu cabeza dura
para usarla de ariete y embestir
este muro de lamentos que me separa
de todo lo que extraño y se quedó del otro lado
dondenolo puedo ver, dondenolo puedo tocar,
dondenolo puedo nada que me alivie esta añoranza
que me inclina la balanza y decide esta Guerra Fría
donde vos albañil en Berlín y yo Constantino Cavafis,
donde vos Vasilisa la bella y yo falso Iván Bilibin,
donde vos un cosaco en la estepa y yo prisionero en el Gulag,
donde vos diste vuelta el Tetris y yo me quedé re tris-te,
¡da-le! prestáme tu cabeza dura, prestamelá un RA-TI-TI-TO,
mirá que la necesito, mirá que tendrá buen uso:
arremeter, arremeter y arremeter hasta derrumbar,
saltar sobre los escombros, correr hacia tus adentros,
invadir el país de tus ojos, movilizarme a tu pecho-plaza,
embanderarme con tu sonrisa, desplegar tu nombre en pancartas,
entonar tu canto a la vida, castigar tu panza-redoblante,
grafitear todas tus paredes, intervenir tu espacio púbico,
colapsar tus calles y avenidas, interrumpir el tránsito de tu enojo,
enfadar a tu policía, cascotear tus bancos e iglesias,
concentrar frente a tu palacio este invierno
y que salgas a recibirme
como si fuera
la revolución.

VI
prestáme tus brazos
para hacerme un abrazo
que no se rompa ni afloje
cuando soplen las tempestades
que anuncian el fin del verano,
prestáme también tus piernas
para hacerme un ballestrinque
en torno de la cintura
que me afirme en este derrumbe
donde sólo el amor sostiene,
prestámelo todo, desarmáte un ratito,
dale, Túpac Amaru tercero, entregáte:
prestáme y prestáme y prestáme y prestáme,
no me hipoteques el cuore, no seas un fondo buitre,
prestáme un ratito la SUBE
que ya mismo salgo a buscarte,
que aunque ando escaso de bille
aún tengo calor para darte.

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